Capítulo 68
Tras llegar al hotel en Lisconia, Lorena sintió hambre otra vez.

—César, ¿tienes hambre? ¿Pedimos comida a domicilio? —dijo Lorena, dejándose caer en el sofá y mirando el menú en su teléfono.

César dejó su maletín, ya se había deshecho de la corbata en el avión y ahora se quitaba la chaqueta.

—¿Acaso eres un cerdo? —respondió él.

Dicho esto, se fue al baño a darse una ducha.

Lorena le sacó la lengua en silencio mientras él se alejaba.

Cuando César se preparaba para dormir, Lorena abrió la aplica
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