—Como el señor Balan está aquí con Teresa, lo mejor será que no lo molestemos mientras ve las obras de arte —dijo Perla, cortante, dejando caer la frase y levantando la pierna para ser la primera en irse.
Marina observó a Teresa, sintiendo asco por su actitud. Después de mirarla a ella y a César con enojo, rápidamente siguió a Perla.
—¡Hermana, espérame un momentito!
—César, tú... ¡Ay! —Ricardo, frustrado, miró a César antes de seguir a toda prisa a Marina.
—César, ¿por qué se fue Lorena? Bueno,