Orión: …
¿Cómo podía su hermanito ser tan inteligente y tan tonto al mismo tiempo?
—
Al día siguiente.
Perla seguía ocupada en el salón de exposiciones. Al mediodía, otra vez recibió un almuerzo de lujo, acompañado de flores y una malteada especial.
Las personas que también habían recibido almuerzo no tardaron en acercarse a agradecerle:
—Perla, tu esposo es un amor. Todos los días te manda el almuerzo, ¡y hasta se acuerda de nosotros! Muchas gracias, mándale mil gracias.
—Y hasta te mandó flore