Dentro de la habitación, Rowan pareció notar algo. Lentamente abrió los ojos y miró hacia el pie de la cama.
—Lo... re... na... —balbuceó, con la voz aún débil y difícil de entender.
César señaló el traductor al lado de la cama.
Perla se acercó, sonriendo un poquito.
—Abuelo, he venido a verte. Perdón... últimamente he estado muy ocupada con la exposición y no había podido visitarte.
César ya le había contado en el ascensor sobre esto, así que ella siguió el juego con naturalidad.
Rowan intentó