César tenía los ojos llenos de lágrimas, pero aun así sonrió y asintió. Recuperaría a su amada, eso lo tenía claro. Solo que ahora… parecía que el tiempo ya no le alcanzaba. Su abuelo no llegaría a ver ese día con sus propios ojos.
El celular vibró. Bajó la cabeza para mirar, y en ese momento se perdió las últimas palabras de Rowan, donde hablaba sobre cómo Teresa y Saúl estaban enredados entre sí.
El mensaje en la pantalla se esfumó rápidamente.
Era una llamada de Perla. Un destello de alegría