Andi estaba preocupado por su apariencia, así que siempre se arreglaba el cabello antes de salir, igual que William hacía con el suyo.
Orión imitó la voz de Andi:
—¿Y si no me apuro, tía me va a dejar atrás?
Como ambos tenían voces parecidas, la diferencia no era tan grande. Marina no notó la nada raro y levantó la barbilla mientras comenzaba a caminar adelante.
—¡Solo sígueme! —dijo.
En el jardín exterior, Perla regaba las flores que había plantado. Eran las mismas flores que vio en el jardín d