El chisme era sin duda más importante que su trabajo.
Clara pasó junto a los escritorios y golpeó uno con los nudillos, con voz seria:
—¿Siguen mirando? ¿No temen que el presidente aparezca de repente y les dé más trabajo?
—Je,je… —Una de las secretarias se rio con incomodidad.
—No estamos haciendo nada. Ya me pongo a trabajar. De hecho, este fin de semana planeo salir con mi hijo.
Dicho esto, regresó a su puesto y comenzó a revisar los documentos del día.
Clara tomó su taza de agua