Capítulo 295
Miró el reloj sobre su escritorio. La reunión llevaba casi dos horas y estaba por terminar.

Clara se levantó y salió de la sala para esperar afuera.

En estos cinco años, su puesto no había cambiado: seguía siendo la asistente especial del presidente.

Sin embargo, su sueldo y las responsabilidades que manejaba habían aumentado muchas veces.

En la empresa, su estatus solo estaba por debajo del vicepresidente y los accionistas.

Podía decirse que muchas de sus decisiones y palabras represe
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