Emiliano se levantó después de su padre.
—Mamá, no quiero ir a disculparme con esa gentuza. ¡No me pidas esto, por favor! —Natalia se disgustó.
En ese momento, Emiliano escuchó las palabras de su hija y se detuvo de golpe. Se volteó y, señalándola con el dedo, la regañó, furioso:
—¡Si no vas, mañana te mato a golpes, niña malcriada!
Natalia tembló de miedo ante la ira de su padre.
El carro llegó al Barrio Las Palmas, y Perla y William entraron a la casa.
Andi y Marina estaban en la s