Se veía que la casa la habían limpiado seguido. William y Perla se miraron y sonrieron, recordando cuando ella fue a esa exposición privada hace cinco años.
—Ay, ustedes dos, no sigan recordando cosas del pasado en la calle. Mejor subamos al carro y hablemos en casa. Solo han pasado unos días desde que nos separamos —dijo Marina, guardando su celular y dejando de preocuparse por su bronceado.
—Reservé una cena en un restaurante para darle la bienvenida a William y agradecerle por traer las p