Ricardo levantó tres dedos, como si estuviera haciendo una promesa. No quería volver a dormir solo en una cama vacía.
—¿Quién es tu esposa? No digas pendejadas —le dijo Marina mientras caminaban.
Marina llevaba de la mano a Andi mientras doblaban por el pasillo. De repente, Andi, que había estado callado, preguntó:
—Tía, ¿esto es entonces como en las series que a ti tante te gustan ver, cuando los protagonistas se encuentran de nuevo y vuelven a estar juntos?
Marina le tapó la boca a And