—Mami, deberías comer más cositas en el desayuno de ahora en adelante. Si no, se te va a dar gastritis. —Andi usó las mismas palabras que Perla solía usar cuando él no quería comer, imitando el tono de los adultos para regañarla.
Perla entrecerró los ojos y sonrió. —Está bien, mamá lo recordará.
Dieron una vuelta para evitar cruzarse con César y su grupo, y luego se alejaron del parque.
Al otro lado de la calle, en La Mesa Dorada, el restaurante estaba casi vacío, ya que no era hora de com