Perla le guiñó un ojo a Marina.
Marina sonrió un poco, sabiendo que Perla seguía siendo igual que hace cinco años. A ella no le importaba, porque tampoco quería estar bajo el sol.
No es que le molestara el sol, sino que Andi era todavía muy pequeño, y no quería que se deshidratara o le diera un golpe de calor.
Perla se acercó y dijo:
—Es cierto, Andi, ¿no dijiste anoche que querías ver los muchos peces del océano?
Andi pareció molestarse, todavía no había terminado con las atracciones