Pero, aún así, siguió adelante y pasó.
Al otro lado del estacionamiento, Andi vio a César, al que tanto quería ver, y justo cuando iba a saludarlo y presentárselo a su mamá, Perla le tapó la boca y lo abrazó. Rápidamente subió al auto y le puso el cinturón de seguridad a Andi mientras el conductor arrancaba el vehículo.
Perla no había imaginado que, justo al bajar del avión, se encontraría con César. ¡Y él venía corriendo hacia ellos! En su apuro, no escuchó lo que Andi había dicho. Que ella no