En el avión privado que apartó William, había algunos tipos de negro que acompañaban a Perla, Marina y Ander hasta Playa Escondida. Ellos llegaron primero y comenzaron a colocar las maletas. No eran muchas, tres personas, tres maletas, y una de ellas era de niño. Justo en ese momento, el avión empezó a moverse por la pista.
El espacio en la cabina no era ni muy grande ni muy pequeño. Estaba dividido por el aislamiento de sonido y tenía Wi-Fi, así que cuando el vuelo estuvo en pleno curso, pudie