El celular sobre el escritorio vibró un par de veces. César, al notar que Lorena seguía jugando en su celular, se levantó de su asiento y salió de la oficina para atender la llamada.
—Mamá, no me arregles más citas a ciegas —dijo con voz baja y un tono de frustración, mientras echaba un vistazo a su alrededor para asegurarse de que nadie lo escuchara.
—Mijo, mamá solo lo hace por tu bien. Teresa no es una buena persona, y lo siento decirlo, pero creo que ella no es buena para ti. ¿Es que no conf