El cronómetro invisible de Elias Thorne comenzó a correr en el silencio de la madrugada. Bajo la tierra salada del muelle, la semilla de la Pimienta de Fuego enfrentaba un entorno que debería ser mortal para cualquier organismo delicado. Sin embargo, Emma sabía algo que los científicos de la Orden ignoraban: la tierra del Muelle 40 no solo era sal y arena; estaba fertilizada por décadas de escamas de pescado, restos de algas y el sudor de hombres que nunca se rindieron.
Emma permaneció sentada