Una cruel tortura.
Gia.
Nunca imaginé que mi vida pudiera tener un giro tan dramático en tan poco tiempo. Primero, la tragedia de Lev, su herencia para mí, y ahora, encontrarme hipnotizada por un hombre que me calienta desde dentro con cada mirada.
El roce de su mano se mueve ligeramente desde mi gargantilla tejida hasta el lóbulo de mi oreja, haciéndome cerrar los ojos mientras cada parte de mi cuerpo se eriza. Y luego, me encuentro conteniendo la respiración cuando lo siento aproximarse más. Pero no quiero verlo