Permíteme recompensarte.
Arthur Orlov.
La única razón por la que había puesto mis ojos en Gia Norwood era porque solo ella podía ayudarme a descubrir en dónde demonios Lev había guardado las jodidas grabaciones.
En la mansión frente a la mía, ya había buscado. No había ningún compartimiento secreto además de la habitación sexual.
Entonces, la noche en que Gia llegó a esa mansión, con Lev muerto, pude enviar a mis hombres a revisar su primera mansión. Fue un alivio cuando me dijeron que en su oficina había una caja fuer