Me pertenece.
Gia.
Apenas Arthur se va del salón, Leonid aplaude desviando la atención de todos.
—Bien, la exposición continúa.
Yo solo intento que el nudo en mi garganta se vaya, pero al no poder controlarlo, murmuro un “disculpen” y camino directo hacia los baños.
Dentro del baño me encierro en un cubículo y rompo a llorar. Mi pecho no deja de latir dolorido.
Esos ojos llenos de desespero. Su autocontrol bailando en un delgado hilo…
Quise mantener mi postura, pero cada insistencia suya solo me hizo pensar