La mansión de los secretos.
Gia.
Despierto con la suavidad de las sabanas de seda y el calor del cuerpo a mi lado. No quiero moverme mientras lo observo. Arthur Orlov se encuentra profundamente dormido. Emana una calma que me eriza. Jamás lo había visto tan relajado. Sus líneas de expresión tranquilas, lo hace ver más joven. Y no me sorprende que ni siquiera emita un sonido, porque es simplemente perfecto.
En algún punto después de encontrar el sueño profundo, nos separamos, y ahora descansa boca abajo, con el rostro viend