La discoteca era un hervidero de luces brillantes y música a todo volumen. Los bajos vibraban en el aire, haciendo que el pecho de los presentes se agitara con cada golpe. Las risas y conversaciones competían con el ritmo frenético de la música, creando una cacofonía que parecía envolver a todos en una nube de ruido y agitación. El aire estaba caliente y húmedo, cargado de sudor y perfumes, una mezcla que hacía que el espacio se sintiera aún más denso.
En la pista, las luces de neón daban deste