La primera noche en la Toscana fue tranquila, o al menos lo parecía. Mientras Francesco dormía profundamente a su lado, Isabella se levantó para tomar un vaso de agua. El silencio de la casa de campo era reconfortante, hasta que su teléfono vibró.
Miró la pantalla, extrañada. Un mensaje de un número desconocido.
—Cuidado con lo que deseas. Los que crees que están lejos, están más cerca de lo que imaginas.
Isabella frunció el ceño, su corazón comenzó a latir más rápido. ¿Quién podía estar envian