La recepción nupcial estaba llegando a su fin. Las luces del jardín titilaban suavemente bajo la brisa nocturna, mientras los últimos invitados se retiraban. Salvatore, con su habitual sonrisa calculada, sostenía la mano de Rebecca, quien parecía feliz, ajena a las intrigas que rodeaban a su nuevo marido. Francesco los observaba desde la distancia, sintiendo un peso creciente en su pecho, como si algo estuviera fuera de lugar.
—Bueno familia creo que ha llegado el momento de despedirnos, nos va