El día comenzó con un cielo despejado y un sol cálido que bañaba los jardines del resort. El aroma de lavanda y sal marina flotaba en el aire mientras los empleados recorrían los pasillos con materiales y herramientas. Alessa, vestida con una blusa ligera color crema y jeans ajustados, se desplazaba por los espacios exteriores con una carpeta bajo el brazo.
—Los vitrales deben quedar instalados antes del viernes —le indicó a un supervisor—. La estructura del ala oeste no puede seguir esperando.