Francesco ya se había recuperado por completo. Caminaba con firmeza, su mirada tan letal como sus decisiones. La herida física había sanado, pero lo que ardía dentro de él… eso era otra guerra.
Esa noche, el abuelo intentó lo imposible: reunirlos a todos a la mesa, como en los viejos tiempos.
Un último intento por recuperar la sombra de la familia que fue.
—Esta noche no quiero excusas —había dicho con voz firme—. Todos a cenar.
Y lo logró.
Alessa, Chiara, Leonardo, Charly, Francesco, Jacomo, C