Encontraron un ritmo.
De día, eran desconocidos. Leighton se quedaba en su habitación o salía de la casa por completo. Noah trabajaba en su despacho. Se cruzaban en los pasillos con poco más que un gesto de cabeza. Profesionales. Distantes.
Las noches eran distintas.
Cuando Chloe se iba a la cama, Noah le escribía. Una palabra: *Ahora.*
Y Leighton se deslizaba por el pasillo hasta su habitación. Cerraba la puerta con llave. Le dejaba llevarla a su cama y hacerle olvidar cada razón por la que es