Leighton despertó con la luz del sol que atravesaba sus cortinas baratas.
Su teléfono estaba boca abajo en la mesita de noche. Lo miró como si pudiera explotar.
Los eventos de la noche anterior regresaron de golpe. Su voz. Sus manos. Las cosas que había dicho. Los sonidos que había emitido.
Su estómago se retorció.
Agarró el teléfono. Abrió la foto de él, la foto que nunca había borrado la miraba fijamente. Él en su cocina, sin saber que ella lo observaba. Suave luz de la mañana. Casi sonriendo