Leighton pasó la tarde en su habitación, solicitando más empleos e intentando no reproducir el mensaje de Noah una y otra vez en su cabeza.*Son unos idiotas.*Dos palabras no deberían importar tanto.Hacia las cinco, el estómago le recordó que solo había comido una tostada en todo el día. Bajó, con la esperanza de agarrar algo rápido y escapar de vuelta a su habitación antes de que nadie se diera cuenta.La cocina estaba ocupada.Noah estaba de pie junto a la barra, revisando un montón de papeles. Se había duchado desde esta mañana. El pelo aún húmedo, echado hacia atrás. Llevaba una camiseta negra y vaqueros, descalzo otra vez. Estaba empezando a pensar que nunca llevaba zapatos en casa.Levantó la vista cuando ella entró. "Hola.""Hola." Se dirigió hacia la nevera, intentando actuar con naturalidad. Como si esta mañana no hubiera pasado nada. Como si no la hubieran pillado mirándole entrenar como una especie de acosadora."Tenemos que hablar."Se quedó paralizada, con la mano en la
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