Leighton aguantó tres días sin decírselo.
Tres días colándose en su habitación por las noches. Dejándole besarla y tocarla y hacerle olvidar que se iba. Fingiendo que esto podía durar.
El lunes aceptó la oferta de trabajo. Firmó los documentos. Los devolvió.
El martes empezó a buscar apartamentos en la nueva ciudad. Estudios pequeños que podría permitirse con su nuevo sueldo.
El miércoles, Noah encontró la carta de oferta.
La había dejado en su escritorio. Estúpido. Descuidado. Estaba en la duc