Noah se quedó sentado en su escritorio tres horas antes de poder escribir la primera palabra.
El papel se burlaba de él. En blanco. Blanco. Esperando.
La mano le agarrotaba alrededor del bolígrafo. Había empezado veinte veces. Arrugado cada intento. La papelera rebosaba de comienzos fallidos.
*Querido papá:*
Demasiado formal.
*Al hombre que se fue:*
Demasiado rabia.
*No sé por qué escribo esto:*
Demasiado débil.
Tiró el bolígrafo al otro lado de la habitación. Golpeó la pared. Cayó al suelo tin