La búsqueda de la verdad sobre Elena y Andrés había dejado de ser solo una investigación para Luciana y Alexander; ahora era una obsesión, un compromiso con la memoria, con el amor perdido y silenciado por el tiempo y las circunstancias. Cada nuevo documento, cada hoja amarillenta por los años, parecía latir entre sus dedos, como si las palabras escritas en tinta antigua contuvieran la esencia de un amor que se negaba a morir.
—Mira esto… —dijo Luciana una tarde, mientras hojeaban un viejo cuad