La mañana transcurría con una calma engañosa en la mansión de Alexander. Luciana intentaba concentrarse en escribir, pero la presencia de Alexander al otro lado de la habitación hacía que su mente estuviera en cualquier lugar menos en la página frente an ella.
La noche anterior había cambiado algo entre ellos.
Él había admitido que la necesitaba.
Y ahora, cada mirada que se cruzaban estaba cargada de una tensión diferente.
Sin embargo, en lugar de enfrentar esa conversación pendiente, ambos hab