El aire dentro de la mansión de Alexander estaba cargado de algo denso e inexplorado. Luciana podía sentirlo en cada paso que daba, en cada mirada que él le lanzaba, en cada palabra que no decían.
Habían llegado a un punto en el que negar lo que sentían no era suficiente.
Y sin embargo, ambos seguían fingiendo que podían seguir como si nada hubiera cambiado.
Luciana no sabía cuánto más podría soportarlo.
Las Consecuencias del Miedo
Esa noche, después de una sesión de trabajo tensa y llena de si