La reunión terminó sin una conclusión formal, como si nadie en esa sala estuviera dispuesto a asumir el peso de una decisión que, inevitablemente, iba a inclinar el equilibrio hacia un lado u otro. No hubo votación ni resolución clara, solo un acuerdo implícito de posponer lo inevitable, disfrazado bajo la necesidad de revisar datos adicionales. Sin embargo, Elena no necesitaba más tiempo para entender lo que estaba ocurriendo.
No era falta de información.
Era cálculo.
Cuando los miembros del c