CAPÍTULO 11- NO PUEDO CONCENTRARME CUANDO ESTÁS...
Punto de vista de Laila
La mañana ha empezado como cualquier otra, con el habitual zumbido de teclados, teléfonos sonando y pasos apresurados por el espacio de trabajo abierto.
Cada mirada furtiva hacia Alejandro me revuelve el estómago. Y cada vez que pasa, siento el calor de su presencia como una ráfaga de fuego, trayendo recuerdos del incidente de la terraza de ayer.
Intento concentrarme desesperadamente mientras reviso el informe de un cliente cuando la línea de la sala de conferencias romp