CAPÍTULO 35- YO NO LO ROBÉ.
Punto de vista de Laila
Llego a la oficina diez minutos más tarde de lo habitual.
Llego tarde no porque me haya quedado dormida, ni porque estuviera distraída.
Simplemente no me apresuré.
Cuando las puertas del ascensor se abren, la planta ya está despierta; el tecleo de los teclados llena el aire, las impresoras zumban y se oyen conversaciones en voz baja como ruido de fondo.
Todo avanza al mismo ritmo de siempre. Esa firmeza me ayuda a recordar que lo que sea que haya cambiado dentro de mí no tenía por qué anunciarse.
Clara ya está en su escritorio, escribiendo con una mano mientras toma café con la otra. Lleva el pelo recogido hoy, con suaves rizos que se le escapan de la pinza del cuello.
Alza la vista al verme y sonríe de inmediato.
"¡Guau! Tienes el pelo muy bonito hoy", comenta.
Hago una pausa.
Me pilló totalmente desprevenida.
"Oh." Me toco un lado de la cabeza. "Gracias."
"No, en serio", dijo, dejando la taza. "Es suave. Como... suave, relajada. Te ves impresionante."
Le dev