CAPÍTULO 35- YO NO LO ROBÉ.
Punto de vista de Laila
Llego a la oficina diez minutos más tarde de lo habitual.
Llego tarde no porque me haya quedado dormida, ni porque estuviera distraída.
Simplemente no me apresuré.
Cuando las puertas del ascensor se abren, la planta ya está despierta; el tecleo de los teclados llena el aire, las impresoras zumban y se oyen conversaciones en voz baja como ruido de fondo.
Todo avanza al mismo ritmo de siempre. Esa firmeza me ayuda a recordar que lo que sea que haya cambiado dentro de mí no