Mundo de ficçãoIniciar sessãoVoy Por Ti
El rugido de los motores y el olor a combustible llenaban el hangar mientras Alexander avanzaba con paso decidido, sin importarle que nadie le hubiera dado permiso para entrar. Las luces frías iluminaban la vasta extensión del lugar, donde helicópteros y aviones pequeños esperaban listos para despegar.
James le había dicho que ese hangar se usaba para transporte gubernamental. Su escolta lo reconocía; hab&iacu







