Grace se encontraba absorta en la silenciosa atmósfera de la biblioteca, su mirada perdida más allá del amplio ventanal que se extendía frente a ella. Sus dedos, con un automatismo casi inconsciente, jugueteaban con el extremo de un lápiz, el mismo que usualmente empleaba para plasmar sus ideas y anotaciones en las hojas de su cuaderno. Una pregunta, insistente y recurrente, la asaltaba una y otra vez: ¿qué plan estaría tramando Edward para lograr desvincularse de la presencia constante de Fion