Edward
El ático estaba lleno de voces y risas. Me recargué en el respaldo del sofá con una copa de vino en la mano, observando la escena frente a mí. No podía negar que era extraño ver mi espacio, antes tan silencioso y ordenado, convertido en un punto de reunión familiar. Pero, por primera vez en mucho tiempo, no me molestaba.
Mi madre, hablaba animadamente con mis hermanos y sus esposas. Se notaba en su expresión lo mucho que disfrutaba tenernos a todos juntos. Siempre había querido esto ella