Grace
Edward jugueteaba con un mechón de mi cabello, enrollándolo y desenrollándolo entre sus dedos con una despreocupación estudiada. Pero sus ojos... sus ojos brillaban con esa chispa traviesa, esa advertencia luminosa que conocía tan bien. Era la señal inequívoca de que su mente tramaba algo, de que sus pensamientos bullían bajo la superficie, preparando una emboscada juguetona.
—Hablando de celos… —murmuró, las palabras apenas audibles, una corriente suave pero cargada de electricidad. Su v