Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia empezó sobre San Miguel exactamente tres segundos antes de que dejaran de comportarse como personas razonables.
Cayó de golpe, sin advertencia, sin la cortesía de una llovizna preliminar. Solo el cielo abriéndose sobre el techo del auto mientras Darien conducía con ambas manos en el volante y la mandíbula apretada con la clase de tensión que se acumula durante horas y no tiene intención de resolverse sola. Ximena miraba







