Mundo de ficçãoIniciar sessãoXimena no recordaba haberse quedado dormida.
Lo último que tenía claro era el contrato sobre la cama, sus cláusulas marcadas con pluma azul como si subrayar las palabras pudiera quitarles el filo. Pero el sueño llegó de todas formas, y llegó con dientes.
En el sueño, firmaba.
No el contrato que había firmado en la vida real, con sus manos frías y Gael al otro lado de la mesa, sonriendo como si ya hubiera ganad







