Mundo ficciónIniciar sesiónDarien descubrió que había hombres que miraban demasiado a su esposa y que eso empezaba a irritarlo más de lo razonable.
No era una conclusión a la que llegó de manera filosófica ni tranquila. Llegó a las nueve y cuarto de la noche, en el jardín exterior del Club San Miguel, mientras sostenía una copa de vino que no había tocado en veinte minutos y observaba cómo un hombre con el cabello perfectamente peinado







