Mundo de ficçãoIniciar sessãoXimena encontró a Darien en la cocina a las seis y cuarenta de la mañana, antes de que la luz del día terminara de decidirse.
Él tenía una taza en la mano y los ojos fijos en la ventana. No en el jardín. En algún punto detrás del jardín, en algún lugar que solo existía para él.
—¿Qué quisiste decir anoche?
No había pasado ni por el café. Ni por los buenos







