Mundo ficciónIniciar sesiónLas flores llevaban tres días muriendo sobre la repisa de la cocina.
Ximena las había dejado ahí con la misma determinación con que se deja una trampa sin cebar: esperando que algo volviera, que algo se delatara. Eran rosas blancas, dieciséis exactamente, sin número redondo, sin lógica de floristería, como si alguien las hubiera encargado a propósito con esa cantidad impar para que no parecieran un gesto romántico si







