El doctor sale de la habitación después de examinarla, su expresión es de asombro.
—Es un milagro que haya despertado —murmura, sin ocultar su incredulidad.
No me importa lo que piense. Solo quiero volver a entrar.
—¿Cómo está? —pregunto con impaciencia.
—Débil, pero estable. Necesitará tiempo para recuperar fuerzas. Le haré más estudios, pero lo importante es que está consciente y responde bien.
Asiento sin apartar la vista de la puerta. Apenas el doctor se aleja, entro de nuevo.
Sophía sigue