NARRADOR OMNISCIENTE
Unos pasos resonaron en el porche de madera.
—Está aquí —anunció uno de los guardias.
La puerta se abrió lentamente. No hubo gritos, ni armas levantadas. Solo una mujer entrando con una calma gélida, la misma que precede a una tormenta.
Galadriel.
Vestida de negro, con el cabello recogido en una cola y el rostro firme como el mármol. Su sola presencia hizo que hasta el aire pareciera contener la respiración.
Sus ojos fueron directo a Sophía. La vio. La reconoció. El alma s