Cuando Galadriel entra a la habitación, sus tacones resuenan en el suelo con un ritmo preciso. Su expresión es indescifrable, pero sus ojos analizan cada detalle. Su hija dormida. La palidez de su rostro. La fragilidad de su cuerpo después de meses de estar en coma.
Se acerca a la cama y se queda de pie, observándola en silencio y aunque finja ser fría, se nota el amor por ella en su mirada, aunque sabe esconder bien sus sentimientos
—Está más fuerte de lo que pensé.—.No es una pregunta, es un