El salón de la gala benéfica, con sus arañas de cristal y el murmullo constante de conversaciones superficiales, pareció encogerse de repente alrededor de ellos. Las palabras de Héctor Valdez —"Por fin la familia está reunida"— colgaban en el aire como una sentencia que nadie había esperado. Elena sintió que el suelo bajo sus pies se volvía inestable, aunque el mármol pulido seguía firme. Su mirada se clavó en el hombre de cabello plateado, buscando en sus rasgos algo que explicara la familiari